En la polla.
Ampollas en la polla.
En mitad de la calle, mojito en mano. Cada uno dió su punto de vista. El más profesional, el del médico, claro. El más espantado, el mozo que estaba sentado al lado nuestro, que claro, lo oyó todo. Y sus ojitos lo decían todo.
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A ver qué tonteria se te ocurre ahora...