Lo del otro día fue raro.
Pero mucho.
Demasiado.
Es demasiado tiempo de arrastrar semejante losa. Losa que nadie te impone, claro, que te la haces tú solito. Pero en eso consiste en SM, digo yo.
El caso es que ver desde fuera lo que me debió pasar a mi, pero que yo no lo vi, pues anima. Sí, anima. Pensar ah, mira, karma is bitch y todo vuelve, el tiempo pone a cada uno en su lugar, a cada cerdo le llega su SanMartín. Que luego, fiate, puede ser que no sea así, y que el alcohol le haga ver a uno cosas que no son. Pero como se dice si no me acuerdo, no pasó. Pues parecido. Si yo quiero recordarlo así, pasó así.
Osea, que si te vi tonteando con otro tío, ni tu relación va tan bien como yo creía, ni soy el único que te sufre.
Pues me alegro.
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Pereza. Esa sería la palabra. Cuando tienes que currar tanto, sin saber qué efectos tendrá, pues paso. Que luego me quejo y no debería tirar la toalla tan fácil y dedicarme al humilde y clásico pico y pala. No dejar escapar una oportunidad así. Pero tengo el ego muy grande. Humilde su puta madre. Si acaso, que el pico y pala, que me lo hagan a mi.
Pudo haber sido la mayor oportunidad perdida de mi vida. O tal vez no.
De todas formas, Cole siempre me decía que antes este tipo de situaciones debo tocarme la hebilla del cinturón. Que no llevaba, así que igual fue por eso.
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Me voy a duchar.
1 cosetas al respecto:
que entrada más críptica. oy oy oy.
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A ver qué tonteria se te ocurre ahora...